LA COMIDA

por silviarodriguezlopez

Nuestros gustos no son los suyos. Aunque a ti no te guste un cosa, dásela, ¿por qué no?

Ahora bien, no menciones delante de ellos, ¡a mí no me gusta!,  o comentarios como: otra vez pescado!  Pues vaya!!!. No hables  despectivamente de ningún alimento .No digas que sabe fatal, o que vaya porquería.

Los expertos dicen que para saber a ciencia cierta que un alimento no le gusta al niño, este tiene que haberlo probado al menos 11 veces. Además ellos cambian mucho de gustos o de humor (no lo tengo claro) para según qué alimento. No obstante, yo considero que hay gran número de alimentos que no son discutibles; son ”si o si”. Por ejemplo, es diferente que diga, que no le gusta la sandía, a que diga  que no le gusta el pescado.

No es interesante ceder ante la primera negativa. Volvemos a lo de siempre, paciencia, paciencia y a insistir toca.  Funciona bien distraer su atención con alguna cosa y volver con la cuchara como quien no quiere la cosa sin decir nada y continuar, sin hacer comentarios ni  aspavientos, dándole el alimento,

Ni a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. No debemos ceder. Si el tema se complica es mejor dejar pasar unos minutos y bajarle de la silla para cambiar el “rollo”

Yo recomiendo dejarle sin comer  el día que sea imposible. NO PASA NADA,  y claro, no darle NADA hasta la siguiente toma

La otra noche mi hija decidió echar la comida de la boca ,dijo que no quería pescado; así que yo decidí que se acostaba sin cenar, y ella accedió, pero después de un buen rato en su cuna y no parar de protestar, me acerque a su lado y la pregunte si quería cenar y me dijo que si. Así que adivinar lo que ceno finalmente… pues el mismo pescado que no se quiso comer antes. Bueno, el mismo no, porque ese me lo había comido yo, y  le hice una porción nueva. Se lo comió todo sin protestar y encima me hizo la pelota.

Seguro que dentro de un tiempo vuelve a hacer algo parecido y yo actuare de la misma forma. Con pequeños gestos conseguimos mundos, y aunque las cosas son difíciles y cuesta hacerlas, hay que hacerlas. Si nos torean con un año que harán con tres o con diez. ¿Y cuando tengan catorce?? En que se habrán convertido por nuestra culpa. Si, por nuestra culpa. No nos engañemos, las bases hay que ponerlas desde que nacen. ¿O pretendes encarrilarlo a los quince?? Luego no solo no podrás, sino que no lo harás, igual que no lo has hecho antes.